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¿Qué alcances tiene la declaración de emergencia ambiental y climática hecha por la Convención Constitucional?

Por 137 votos a favor, 3 en contra y 9 abstenciones, el Pleno del órgano constituyente aprobó que toda la redacción de la nueva Carta Fundamental debe tener presente un contexto de Emergencia Climática y Ecológica. ¿Qué quiere decir esta normativa aprobada? En UChile Constituyente abordamos esta interrogante junto a académicos de nuestro plantel.

Reconocer que la nueva Constitución se escribe en un contexto de Emergencia Climática y Ecológica, por lo cual, debe tener presente, en todas las comisiones y propuestas que elabore, las garantías de educación ambiental, prevención, precaución, no regresión, mitigación, adaptación y transformación para enfrentar la crisis climática y de los ecosistemas”. Ese fue el principio que, el pasado 4 de octubre, aprobó una amplia mayoría de las y los constituyentes (137 votos a favor, 1 en contra y 9 abstenciones), y que establece la relevancia que tendrá el tema medioambiental en todas las temáticas que se aborden en los distintos contenidos constitucionales que ya se están comenzado a abordar en la Convención.

En la práctica, esta declaración significa que cada contenido tratado, cada artículo aprobado, debe contar con una mirada medioambiental, que va más allá de lo que se discuta en la comisión específica creada sobre medioambiente, derechos de la naturaleza, bienes materiales y modelo económico. Ante ello, esta declaración va más allá de lo simbólico, pues significará una Constitución pionera en el mundo que determinará, en forma explícita, el reconocimiento de la emergencia climática como un principio constitucional.

Esta declaración se da en un contexto establecido bajo una serie de informes internacionales que dan cuenta de la gravedad de la crisis climática por la que atraviesa el mundo entero. Por ejemplo, entre las argumentaciones técnicas abordadas, se expuso el último informe del Grupo lntergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que afirma que en las próximas décadas la crisis climática y de los ecosistemas aumentará sus efectos en todas las regiones, pudiendo producirse con mayor frecuencia episodios de calor extremo que alcanzarían umbrales críticos para el resguardo de la biodiversidad, la soberanía alimentaria y la salud.

Nuestro país no está ajeno a este escenario, todo lo contrario. Un informe de Naciones Unidas afirma que Chile cumple con 7 de los 9 factores de vulnerabilidad que define el organismo internacional, por ejemplo, que la temperatura del país está aumentando a un ritmo promedio de 0,23ºC por década, las lluvias disminuyen 4 milímetros al año y el desierto avanza hacia el sur en 0,5 km. anuales. Todos estos elementos científicos fueron tomados en cuenta para esta importante declaración que llevo a cabo la Convención.

Transversalidad de la decisión

La transversalidad de la decisión adoptada es un punto que destaca la profesora de la Facultad de Derecho y directora del Centro de Derecho Ambiental de la Universidad de Chile, Valentina Durán, quien cree que es un gran paso para el debate medio ambiental que se haya efectuado esta importante declaración de principios.

“A solicitud de 107 convencionales se votó una propuesta que dice que la Constitución se redacta en un contexto de emergencia climática y ecológica. Y esto se votó por 137 votos a favor, 3 en contra y 9 abstenciones. Es importante poner este contexto de declararse en emergencia climática, porque esto empezó con las manifestaciones por el clima el 2019, previo a la COP 25. Y nuestra Universidad también participó de una declaración en que se declaró, junto a otras universidades del mundo, en emergencia climática. La emergencia climática no tiene un contenido jurídico en nuestro derecho o en el derecho internacional, pero es un recurso importante para dar una señal de cuáles son las prioridades. Es decir, estamos en lo que los geólogos han llamado el Antropoceno, que es una nueva era geológica marcada por el impacto de la actividad humana en el planeta, alterando todos los ciclos naturales y, desde luego, alterando el clima”, comenta la académica.

En esta línea, detalla que “el recurso de decir estamos en emergencia climática, significa que no hay nada más grave, ni nada más importante hoy. Como ha dicho el expresidente Obama: ‘somos la primera generación y la última que puede hacer algo’. Estamos en una década decisiva. Hay informes demoledores como el IPPC, que expone que ya hay efectos que son irreversible. En consecuencia, decir que nos declaramos en emergencia climática y ecológica significa que vamos a poner el foco en una acción ambiental y una acción ambiciosa climática, y que esto abarca decisiones políticas, económicas y de toda índole. Es un sentido de urgencia muy importante”, afirma.

Javier Simonetti,profesor del Departamento de Ciencias Ecológicas de la Facultad de Ciencias y coordinador académico del Programa Transdisciplinario en Medio Ambiente de la Universidad de Chile (PROMA), cree que lo que han hecho los convencionales es reconocer, de manera decidida, la gravedad de la situación ambiental.

“Al debatir sobre la Constitución, lo que uno debería tener en mente es el contexto, el ambiente en la cual esa Constitución operaria, y desde el cual nace, y hacia dónde se proyecta. Y ese contexto no solo se refiere a lo social, político, económico o cultural, sino que también tiene el contexto ambiental. Por lo tanto, lo que han hecho los convencionales constituyentes al declararse redactando la Constitución en una emergencia climática y ecológica es reconocer el estado en el cual se encuentra, no solo Chile, sino que el mundo entero. Ellos lo aterrizan y se hacen partícipes de reconocer que estamos en momentos extraordinariamente complejos para la humanidad”, señala.

En esta línea, agrega, “desde hace mucho tiempo, se ha venido advirtiendo claramente que la humanidad enfrentaba problemas crecientes con su entorno. Eso parece que hoy se comienza a expresar de forma muy cruda, muy fuerte, y finalmente algunos grupos, que antes no respondían, comienzan a responder. Y en este contexto tan difícil, no hay que perder la esperanza de que se puede cambiar, y eso es lo interesante, porque ese mayoritario grupo de convencionales que ha decidido reconocer ese hecho, significa que están conscientes de la gravedad de la situación y la necesidad de esas consideraciones para redactar una Constitución. Por lo tanto, la implicancia que debiese tener es que debiese fomentar una amplia discusión de la dimensión ambiental en numerosos de los temas que van a ser discutidos. Por ejemplo, las Naciones Unidas ha reconocido que la mantención de la diversidad biológica era un asunto de derechos humanos”.

El observatorio medioambiental que dirige Valentina Durán hizo un análisis de los argumentos esgrimidos por las y los convencionales a la hora de aprobar esta declaración, llegando a la conclusión que, desde todos los sectores, desde derecha a izquierda, se expresa la necesidad de abordar el tema medio ambiental bajo una mirada integral. “En el Observatorio Constitucional Ambiental del Centro de Derecho Ambiental analizamos los argumentos y fue muy interesante, porque hubo argumentos muy poderosos para apoyar esto desde una perspectiva transversal. Hubo posturas desde distintos sectores políticos, con distintos valores, pero que confluyen. Cada uno argumentó desde su mirada, pero que plantea replantear la forma en que estamos enfrentando el desarrollo económico”, explica.

¿Una Constitución pionera en el mundo?

El profesor Simonetti cree que si las cosas se hacen por el camino trazado puede resultar una Constitución pionera en el mundo en materia ambiental. “Lo que será pionero es que será una Constitución que puede avanzar mucho más en las dimensiones ambientales. Hay otras constituciones más adelantadas que han buscado caminos distintos: en Ecuador, por ejemplo, se reconoce el derecho a la naturaleza. Pero, lo que viene ahora no es más de lo mismo, no es cambiar una frase, una declaración para la foto: es pensar modos distintos en cómo reconocemos a la especie humana, a nuestra población dentro de este contexto. Y allí vendrán todas las disquisiciones que tienen que ver, por ejemplo, con el aporte que harán los pueblos originarios, nuestras primeras naciones. Ahora, hay que hacer carne viva esta declaración. Yo esperaría que los 137 convencionales que votaron a favor, al momento en que haya que discutir, mantengan la misma fuerza, porque nos vamos a encontrar con caminos que no son fáciles. Es corajudo haber hecho esa declaración”, enfatiza.

Durán concuerda en que si las cosas transitan bien se puede concretar una Constitución ecológica pionera en el mundo. “A tres meses de que la Convención comenzó a sesionar ya se ve muy claramente una voluntad y un consenso en tener una Constitución ambiciosa. Creo que de aquí saldrá, muy probablemente, una Constitución ecológica. Tiene todo el potencial de ser una constitución transformadora en la materia. Veo con optimismo el inicio de este debate. Es posible que tengamos una Constitución pionera en materia ambiental. Hay otras constituciones que han hecho esfuerzos importantes, como en Colombia el año 91, que ellos mismos dicen que es una constitución ecológica, también en Ecuador hay elementos importantes. Pero esta Constitución se redacta bajo al aprendizaje de esas otras constituciones. Se construye bajo lo aprendido”, afirma.

Por último, el profesor Simonetti, muestra esperanzas de que, en base a un profundo debate y con un diálogo abierto, se avance en una Constitución que aborde de manera concreta la crisis socio ambienta por la que atraviesa Chile y el mundo. “La Ciencia ha aportado evidencias y sugiere vías de acción, pero esta es una decisión social y este es un momento de dar las grandes directrices, que es lo que hace una Constitución: establecer los grandes marcos. El debate tiene que ser profundo para que la sociedad chilena tenga, en un futuro cercano, una salida a la crisis socio ambiental que se está viviendo, y eso es una obligación. Ha sido oportuna y bienvenida la declaración porque reconoce la grave situación en que las sociedades están inversas. Esto ya dejó de ser el cuento del lobo, el lobo llegó hace rato. Los incendios, las inundaciones, todos cambios ambientales que fueron adelantados hace mucho tiempo, nadie hizo caso y ahora estamos con el agua hasta el cuello y con los fuegos por la espalda. Esta es una última oportunidad para hacerlo, y confío en que un debate constituyente, bajo el marco que se ha dado, será lo serio y responsable que merece la situación”, puntualiza.

Por Víctor Hugo Moreno

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