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Académicas U. de Chile analizan la incidencia del ciclo electoral en el proceso constituyente

La ciudadanía se prepara para elegir a las autoridades que gobernarán en el próximo período: Presidente de la República, diputados, senadores en algunas regiones y consejeros regionales. Claudia Heiss y María Cristina Escudero, profesoras del Instituto de Asuntos Públicos (INAP), analizan cómo se determinan mutuamente este proceso electoral y el constituyente y plantean que la Convención Constitucional puede crear un efecto contrapolarizante en la política chilena.

s raro el caso de que se hagan elecciones en medio del proceso constituyente y que no coincida el nuevo período de gobierno con la implementación de la nueva Constitución“, dice la profesora María Cristina Escudero, académica del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile, quien acaba de presentar su libro Asambleas constituyentes en América Latina.

Actualmente, mientras la Convención Constitucional realiza audiencias al comenzar a discutir su propuesta de nueva Carta Fundamental, la ciudadanía se prepara para elegir a las autoridades que gobernarán en el próximo período: Presidente de la República, diputados, senadores en algunas regiones y consejeros regionales. Todos estos representantes políticos estarán en sus nuevos cargos cuando la Convención finalice su trabajo y su texto constitucional se someta a plebiscito nacional.

Es así que surge la interrogante respecto a cómo se interconectan ambos procesos. Sobre esto reflexionaron la jefa de carrera de Ciencia Política del INAP, Claudia Heiss, y la académica del INAP María Cristina Escudero, en el coloquio “Proceso constituyente y ciclo electoral: ¿relaciones peligrosas?”, organizado por el Magíster en Ciencia Política del INAP con motivo del 20° aniversario de esta unidad académica.

Las miradas sobre cómo se entiende el proceso constituyente han sido parte de las campañas electorales de estos días. No obstante, la profesora Heiss llama la atención sobre cómo también han cambiado algunas agrupaciones de representantes dentro de la Convención Constitucional, según las fuerzas que disputan la campaña a la Presidencia de la República. “Hay un efecto de la Convención Constitucional en las elecciones, la Convención está tiñendo la campaña presidencial, pero también hay un efecto de las elecciones en la Convención y cómo se alinean ahí distintos grupos“, indica la académica Claudia Heiss.

Un caso de este tipo es el ocurrido con los convencionales de Vamos por Chile, que a fines de octubre se dividieron en varios colectivos en los que incluyeron a constituyentes del Partido Republicano: en paralelo, el candidato presidencial de dicho partido, José Antonio Kast, ha ganado adherentes dentro de la UDI, pese a que esta última, junto con RN, Evópoli y el PRI, realizaron primarias legales donde la candidatura ganadora fue la de Sebastián Sichel.

Una situación diferente es la vivida por la Lista del Pueblo en septiembre, cuando 18 de sus convencionales se reagruparon en una nueva alianza, en medio del infructuoso intento del colectivo por levantar una candidatura presidencial. “A la Lista del Pueblo le pasó lo que les pasa a muchos partidos que se forman con fines electorales: cuando quieren ponerse de acuerdo se dan cuenta de que no todas sus ideas coinciden”, apunta la profesora María Cristina Escudero.

¿Polarización política?

Diversas agencias encuestadoras indican como posibles favoritos para pasar a la segunda vuelta presidencial a Gabriel Boric, de Apruebo Dignidad, y a José Antonio Kast, del Partido Republicano. Esta situación contrasta con el resultado del plebiscito constitucional de octubre de 2020, cuando la opción “rechazo” a redactar una nueva Constitución obtuvo solo el 21,74 por ciento de las preferencias, frente a un 78,27 por ciento del “apruebo”. El escenario que proyectan varios sondeos de opinión pública también difiere de la composición de la Convención Constitucional tras las elecciones de mayo de 2021, cuando la derecha no logró reunir a un tercio de los convencionales para bloquear determinadas agendas.

En vísperas de las elecciones del 21 de noviembre, se ha hablado de polarización, cuando podrían enfrentarse en segunda vuelta dos proyectos políticos de signos opuestos, y distintos a los partidos tradicionales. A juicio de la profesora Escudero, “existe más polarización política que social”. En esta línea, agrega, “la Convención Constitucional tiene que producir un efecto contrapolarizante, que son los dos tercios”, explica la académica, pues reunir esa mayoría exige llegar a acuerdos amplios. “El problema son los extremos. Hay que ver cuánto se puede ampliar el centro articulador”, añade.

En ese sentido, la profesora Escudero cuestiona la idea de hacer plebiscitos dirimentes, que fue aprobada por la Convención Constitucional, pero que deberá ser visada por el Congreso. Esta consiste en someter a referéndum aquellas materias en las que la Convención no llegue a acuerdo mayor a dos tercios, pero sí sobre tres quintos.

El plebiscito dirimente pone el incentivo de que los extremos se puedan unir en bloquear ciertas decisiones de la Convención, y que al final muchas cosas queden en esa zona gris y no se haga el esfuerzo por alcanzar los dos tercios (dentro de la Convención)”, advierte.

¿Cómo continuará el trabajo de la Convención Constitucional?

Dada la especificidad y la cantidad de temas que aborda el organismo constituyente, para la ciudadanía puede resultar difícil mantenerse al día con todas las decisiones que allí se toman, lo que supone un riesgo en el contexto de alta desconfianza hacia las instituciones en general. “La Convención Constitucional tiene que hacer un esfuerzo por no perder la adhesión ciudadana con la que partió. Hay un problema con la posibilidad de seguir y entender un trabajo como este, por la velocidad con que ocurre”, indicó la profesora Escudero. No obstante, la académica destacó la semejanza de este organismo con la población chilena. “Los integrantes de la Convención no vienen de otro planeta —aunque algunos lo digan—, son las personas de Chile”, afirmó.

Independiente de los resultados electorales, a juicio de la profesora Claudia Heiss, la Convención Constitucional planteará un proyecto de cambios para el país. “Creo que la nueva Constitución va a proponer al país un cambio de rumbo, pero no será un nuevo Chile en sí mismo. Esa dirección tendrá que ser poblada por interpretaciones y ajustes legislativos para que el sistema político tome un camino nuevo”, señaló.

Estos ajustes, en cambio, sí dependerían de la composición del nuevo Congreso. En ese sentido, la profesora Heiss advirtió de la desafección ciudadana que existe hacia los representantes políticos tradicionales del Gobierno y el Congreso. “En Chile, hay una sensación de que un grupo toma decisiones que les afectan a otros. Si un grupo toma decisiones sobre salud pública, pero se atiende en la salud privada, eso no se parece a la democracia: la democracia es autogobierno“, aseguró.

El video del coloquio completo se puede ver aquí.

Por Mariana Ardiles Thonet

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