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Circo: el fabuloso Elías González

Autor no autoriza el acceso a texto completo de su documento – Los circos son un fenómeno bastante curioso, que deviene de una necesidad vital del ser humano por divertirse. Comenzando por el relato de chistes y cuentos alrededor de una fogata, la masacre de guerreros en la arena, el contorsionismo y risas en una caravana, el ser humano siempre ha buscado entretener con las proezas de sus compañeros y relajarse viendo un espectáculo que ha ido mutando a través de las generaciones. Cuando hablamos del cine y sus orígenes, rápidamente pensamos en el teatro chino de sombras, el zootropo, Edison y los Lumiére. Obviamente, el contexto donde se disfrutaban estas atracciones tiene que ver más con el circo que con cualquier otro sentido que haya adquirido el cine posteriormente. En cierta forma, el circo es uno de los padres del cine y nosotros como cineastas, finalmente estamos en el mismo negocio, aunque ya no es sólo entretener, sino también reflexionar. Finalmente, estas dos artes se encuentran. una sigue entreteniendo y la otra se preocupa de reflexionar sobre la realidad de la primera. Un mundo mágico y otro mundo real, se encuentran en el limbo entre el personaje y la cámara, en el instante donde se conserva el tiempo y se busca rescatar una tradición, una vida, un momento. Cuando se trata de retratar esta tradición, entran a colación muchos factores: dónde se ubica este espectáculo. cómo son y se comportan sus personajes. cuál es el contexto socio-político y audiovisual desde donde se plantea la realización de este registro. Para mí, desde el principio este proyecto se presentó como algo nuevo y desconocido. Habiendo asistido sólo una vez al circo en forma previa (alrededor de los 6 años), era poco lo que recordaba. De niño me entretenía jugando en la calle con amigos o con videojuegos, siendo el circo algo que aún cuando se escuchaba, parecía muy lejano. Durante mi estadía en la carrera de cine, en el marco de un ejercicio, se me ocurrió hacer un programa de televisión donde cada episodio fuese un circo diferente (de cualquier tipo), a fin de conocerlo a través de uno de sus protagonistas. El proyecto se oía bien y tenía buenas expectativas, comenzó así el proceso de transformar ese proyecto en una obra de título. El cine chileno y el circo tienen su historia, y creo que al aportar al material audiovisual de este patrimonio humano, enriquecemos la memoria visual de nuestro país, esperando difundir un poco más su cultura. Algunos cineastas de los que aquí se hablará han tenido experiencias diferentes a la nuestra y han contado también otras historias, que juntas enriquecen el legado del circo chileno y nos permiten conocer con mayor detalle ese mundo mágico que está condenado a desaparecer tarde o temprano.

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